¿Quién controla la inteligencia artificial y qué empresas están detrás?
Crear un modelo de IA de primer nivel cuesta muchísimo dinero: requiere miles de chips especiales, centros de datos y equipos de expertos. Por eso pocas empresas pueden hacerlo.
En Estados Unidos destacan OpenAI, que creó ChatGPT; Google, con Gemini; Anthropic, con Claude; Meta, con Llama; xAI, con Grok; y Microsoft, que invierte en OpenAI y ofrece Copilot. En China están DeepSeek, Alibaba con Qwen y otras. En Europa, Mistral, de Francia, es uno de los nombres conocidos.
Detrás de ellas hay otro actor clave: los fabricantes de chips, como Nvidia, cuyos procesadores son la base para entrenar estos modelos. Quien controla los chips y la electricidad tiene mucho poder en esta industria.
Los gobiernos intervienen con leyes, como el reglamento europeo, con controles a la exportación de chips y con acuerdos internacionales. También hay organizaciones independientes y universidades que estudian los riesgos.
Para Latinoamérica y España, la pregunta es cómo participar: usar estas herramientas con criterio, proteger los datos de sus ciudadanos y desarrollar capacidades propias, como modelos entrenados con mejor conocimiento del español y de las culturas locales.
